En nuestro sistema social, el grueso de la responsabilidad en la crianza de los hijos descansa sobre los hombros de la madre. Quizás porque la madre, la mujer, está biológica y psicológicamente mejor dotada que el hombre para esta función, más orientada hacia la vida que el hombre, y en parte porque estos roles de ser papá o mamá se han ido consolidando culturalmente de generación en generación: el hombre procurando el alimento fuera del hogar, la mujer protegiendo a los niños dentro del hogar… "team work" o "trabajo en equipo". Desafortunadamente, la realidad económica actual a veces obliga, a veces entusiasma a la mujer a desempeñar otros roles productivos fuera del hogar, y cada vez con más intensidad, la mujer se va posicionando en todas las esferas de trabajo que antes estaban reservadas celosamente por y para los hombres. Más allá de los beneficios y logros que esto de hecho significa para la mujer y la causa femenina, (más independencia, más participación y poder de decisión), también es cierto que para muchas mujeres la posibilidad o la necesidad de trabajar fuera del hogar, les plantea un dilema grave: o postergar sus aspiraciones personales en materia de estudio o de trabajo, o buscar alguien que le ayude a criar los hijos… Esta decisión es estrictamente personal, pero permítanme señalar lo siguiente:

· toda madre es una trabajadora, y si trabaja también fuera del hogar, debe estar preparada para llevar a cabo no 1, sino 2 trabajos
· estimulación temprana: nadie mejor que la madre puede estimular al niño tempranamente para que logre un desarrollo intelectual y emocional avanzado
· oportunidad única: nuestros hijos son pequeños una sola vez, trabajos y estudios pueden eventualmente postergarse, la maternidad tiene apremios   biológicos

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