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Aunque
estos mecanismos de protección humana no son tan fácilmente
visibles en el terreno psicológico, también existen sistemas
de "dolor-respuesta curativa" en el plano psicoemocional.
Una de las diferencias fundamentales es que, en el organismo
psíquico, el "dolor" se vive como un "malestar" interno
que usualmente no conlleva síntomas graves de dolor físico
sino emocional, entre ellos, sensaciones de "ansiedad",
"angustia", "stress" y "depresión" que suelen aparecer
combinados entre ellos y en ocasiones junto a síntomas
físicos asociados tales como palpitaciones, dolores de
cabeza, hipertensión arterial, trastornos del sueño, la
sexualidad y la alimentación. Pero lo más importante,
a mi entender, es que desafortunadamente muchas personas
que sufren síntomas de "malestar" psicológico o emocional,
no se movilizan en buscar soluciones (tratamientos, cambios
en sus vidas) a sus probemas específicos, sea porque desconocen
que los padecimientos psicológicos requieren soluciones
psicológicas (no médicas o ambientales) o porque creen
que no se puede hacer nada para superar sus síntomas de
ansiedad, angustia o depresión. Algunas personas, de hecho,
creen que sufrir "un poco de depresión" o de ansiedad
es normal y propio de las tensiones que cada uno de nosotros
enfrentamos en el desarrollo de la vida cotidana y sus
constantes desafíos. Y sí es cierto que hay niveles de
stress y de ansiedad "normales" o por lo menos muy difíciles
de erradicar dado nuestro estilo de vida y las tensiones
"usuales" de las que casi nadie escapa: trabajar, estudiar,
convivir, o sus contrarias, las preocupaciones por no
trabajar, no estudiar o por vivir en soledad.
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