De hecho, si este mecanismo de "dolor-respuesta curativa" no existiera, las personas se verían expuestas a riesgos y problemas de los cuales no se darían cuenta en ausencia de una señal clara de dolor y de la necesidad de cambio que conlleva. Por ejemplo, usted podría estar quemándose un brazo que ha quedado demasiado cerca de una fuente de calor o de una estufa, pero no termina de quitarlo porque la señal de "dolor-peligro" no ha llegado a su cerebro. Similarmente, los síntomas físicos de dolor son señales para que busquemos altenativas curativas o modos de resolver una enfermedad o un padecimiento determinado. En general, la intensidad del dolor (o malestar) es proporcional a la seriedad del padecimiento o enfermedad, de modo de movilizar a la persona rápidamente cuando es más necesario, para proteger su integridad física y su salud.

 

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