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Todo
esto será posible en la medida en que evitemos los "campos
minados" a los que hacíamos referencia al comenzar
nuestro artículo. ¿Cuáles son, entonces, estas minas explosivas
en nuestro camino de la vida? Creo que ninguna edad es
más propicia que la adolescencia (aproximadamente entre
los 13 y los 21 años) para identificar estos peligros:
- el consumo de drogas -
el consumo excesivo de alcohol
- el consumo de tabaco
- las enfermedades de contagio sexual
- los accidentes vehiculares
Si
la persona puede sortear estas minas en su camino, tendrá
enormes posibilidades de desarrollar una vida adulta saludable,
larga y positiva para ella misma y para quienes la rodean.
Si en cambio alguna de estas minas explota en su camino,
la marcha de la vida se hará mucho más incierta, complicada,
más breve o, eventualmente, llegará a un final súbito
y desafortunado. Las estadísticas confirman ampliamente
que las muertes por accidentes de tránsito y por complicaciones
orgánicas derivadas del consumo de drogas, alcohol y tabaco,
todavía llevan una amplia delantera sobre cualquier otra
enfermedad o padecimento que podríamos considerar "natural",
en el sentido que no está "inducido" por un mal hábito
o por la falta de prevención.
Para
los adolescentes y los adultos jóvenes en especial, esquivar
estos "campos minados" no es tan sencillo como piensan
algunos, ya que la falta de experiencia de vida combinada
con las enormes presiones psicológicas de amigos y compañeros
eventuales pueden trastocar, en un segundo, horas y días
de enseñanza parental y social en materia de prevención
de estos flagelos.
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